La democracia está en un proceso de evolución
Bolivia celebra los 30 años de la vuelta a la democracia con nuevo escenario político. Desde Santa Cruz se inició una rebelión fundamental para su consolidación
Octubre de 2012.- El 10 de octubre de 1982 significó para Bolivia la vuelta al sistema democrático republicano, luego de 18 años de dictaduras y sucesivos golpes de estado, que causaron la persecución y desaparición de al menos 4.000 personas.
La democracia nació al frente de la coalición Unidad Democrática y Popular (UDP), de Hernan Siles Suazo, que asumió un frágil poder político al contar con apenas un 38,7% de la población electoral, y un Estado económicamente quebrado por la deuda externa adquirida en una década de gobiernos militares.
La época dictatorial comenzó el 5 de noviembre de 1964 con el golpe de Estado del general René Barrientos Ortuño, que ingresó al poder en calidad de vicepresidente, acompañando a Víctor Paz Estenssoro, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).
En 1969, Barrientos muere en un accidente. Posterior a esto viene una serie de gobiernos de corta duración hasta 1971, cuando el coronel Hugo Banzer Suárez toma el poder al derrocar al general Juan José Torres, que estableció un gobierno militar de tendencia izquierdista. El régimen de Banzer causó 76 desaparecidos, 85 asesinados y cientos de exiliados y torturados. Una huelga de hambre iniciada por cuatro mujeres mineras, en vísperas de la Navidad de 1977, desencadenó en el abandono del poder en julio de 1978.
Antes de consolidarse la democracia, tal como llega hasta este tiempo, todavía devienen una serie de gobiernos provisionales y unas elecciones que resultaron ‘empantanadas’ en 1980. Ese mismo año, el general Luis García Meza, con apoyo de paramilitares, realizó la toma del poder del interinato de la presidenta Lidia Gueiler. Los actos de represión previos al golpe fueron violentos y costaron la vida, entre otros, del sacerdote jesuita Luis Espinal; el jefe del Partido Socialista 1, Marcelo Quiroga Santa Cruz, y de al menos 500 asesinatos y desapariciones.
Un segundo hecho que ayudó a consolidar la gesta democrática, luego de la huelga de mineros, ocurre en Santa Cruz. En 1981, se desarrolla una rebelión militar encabezada por el militar beniano Natusch Busch, y por el cruceño Lucio Áñez. Este último, que actualmente padece una enfermedad cardiaca, destaca que “sin agosto de 1981 no hubiera habido el octubre de 1982”.
En ese sentido, el escritor Homero Carvalho, que elaboró una biografía dedicada al general Áñez, señala que este episodio es fundamental para comprender el aporte de Santa Cruz a la lucha por recuperar la democracia.
El exrector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm) Reymi Ferreira complementa que lo que se vino produciendo en estas tres décadas es un proceso de evolución en la participación de los espacios de poder.
Hoy, Ferreira observa que existen importantes avances de sectores populares. “En la Asamblea Legislativa, de cuatro senadores, dos pertenecen a la izquierda. Lo mismo ocurre en el Concejo Municipal. En la Asamblea Legislativa Departamental hay una importante presencia de indígenas”, dijo.
La politóloga Susana Seleme disiente respecto a una ‘mayor participación’. En ese sentido, hizo referencia a los presos políticos, los acusados de terrorismo, entre ellos el propio Lucio Áñez, los 600 exiliados y los 11 alcaldes suspendidos. “El MAS tiene el poder absoluto. Eso no es democracia”, argumentó.